Carolyn Y Laura

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Una amiga me dio algo de dinero para llevar a las hermanas a un picnic.  Las hermanas estaban encantadas.  Una de las hermanas comentó: “¡Nunca antes nadie nos había dado dinero para ir a un picnic!”  Fuimos a las “Cataratas de los Espíritus”, una bonita área de camping, picnic y excursionismo en la que hay también un restaurante.  Este hermoso lugar en las montañas está a 1 hora en auto desde Santiago.  Queda a gran altura por lo que está  libre de smog, recibe el aire puro de la montaña y donde más abajo corre un río.  Pasamos allí prácticamente todo el día e incluso nos sobró dinero para regresar una segunda vez.

 

La segunda vez que fuimos, una joven encantadora y desenvuelta que estaba  sentada en una mesa frente a nosotros, dijo: “¿Hermana Yvette, se acuerda de mi?  Mi hija nació en el Refugio hace quince años.”  Mi mente rápidamente regresó en el tiempo, evocándome recuerdos.  El año en que la hija de Carolina nació fue 1990, ¡el mismo año que nosotros comenzamos el Programa de Estimulación Infantil en el Refugio!  Recordé la manera tan cariñosa que Carolina trabajaba con su hija Laura.  “Por supuesto, Carolina. ¿Comó está Laura?”

 

"Super bien!  Siempre tuvo buenas marcas. Ya tiene 15 años y esta estudiano computacion. Imaginese, ¡ yo tenía tan solamente 15 años cuando ella nació!  Y usted fue mi verdadera mamá.”  Las lágrimas rodaron libremente por nuestras mejillas.  “Yo estoy muy bien ahora”, dijo: “pienso en usted a menudo y estoy muy agradecida por haber tenido al Refugio en esa época de mi vida”.

 

“Yo habia visto a Carolina seis años atrás.  En aquel tiempo ella era aún mamá soltera y estaba trabajando como mesera en una discoteca.  Ella ahorraba todo el dinero que podía y así fue como pudo comprar una casa y mantener a su hija en el colegio.   Ahora está casada con un Ingeniero de Navegación y tienen dos niños. 

 

Si hubiésemos salido una hora mas temprano o mas tarde, o si no hubiéramos regresado al parquet por segunda vez no nos hubiésemos encontrado. Ver a Carolyn otra vez fue gracias a la Providencia de Dios. Ese día volví a ver el amor que Dios nos tiene a Carolyn y a mi, me sentí bendecida infinitamente.